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Las parejas y las redes sociales: A propósito de los celos

Lic. Sender Herrera Sibaja, M.Psc.

Octubre, 2015

sherrera@cpdh.co.cr

I. Una breve apreciación de las situaciones difíciles en las relaciones de pareja

Las relaciones de pareja se construyen desde sus inicios a partir de las expectativas personales que cada persona hace. Inicialmente hubo algo que ha llamado la atención de una persona hacia otra, pero usualmente ese algo en una percepción personal que en ocasiones se comunica o a veces no.

Algunas personas tienen la expectativa que su pareja comparta todos los espacios y decisiones de forma exclusiva, mientras la otra persona quizás no. La dificultad en esto estriba en comunicar y conciliar las expectativas previamente. Cuando esto no sucede se instaura en las parejas la fase de los “reclamos.” En los inicios esto puede ser tolerable, pero conforme pasa el tiempo la tolerancia se traduce en frustración.

Al instaurarse la frustración en la pareja, se gestan conductas de reproche traducidas en “culpabilizaciones”, debido al alejamiento de la otra persona con relación a la expectativa personal percibida originalmente. Es decir, el malestar en la pareja se adjudica en la otra persona como responsable única.

A partir de este momento se despiertan situaciones personales asociadas con experiencias históricas, propias de la familia de origen, o bien propias de las vivencias en cada etapa del ciclo vital previo a la constitución de la relación de pareja. Acá es dable mencionar aspectos como el apego, dependencia y temores principalmente relacionados con el tema de la pérdida.

¿Qué hacen las personas ante estas situaciones dentro de las relaciones de pareja? Las manifestaciones son muchas y únicas, pero en el afán de conservar la expectativa personal percibida se introducen comportamientos de dominio, control y poder. El peligro acá se encuentra en centrar las situaciones que producen malestar en actitudes de posicionamiento. Es decir, las personas defienden su posición. Cuando esto ocurre se pierde la perspectiva para buscar intereses en común, y se instalan las “negaciones” y las “justificaciones.”

Este escenario ubica la mirada en una tríada difícil en las relaciones de pareja: Reclamos, culpabilizaciones y negaciones o justificaciones. Esto hará espinosa la posibilidad de introspección, reflexión y diálogo interno, por ende, el malestar será percibido como producto de lo que hace o deja de hacer la otra persona, y en los múltiples intentos de convencerse a sí mismo, pero principalmente a la otra persona de que esto es así, la capacidad de escucha activa disminuye. Así los diálogos de oposición (discusiones) se convierten en monólogos, conversaciones con uno mismo frente a la otra persona, autoconvencimientos de una verdad a favor de sí mismo y en contra de la pareja.

Una manifestación de lo anterior se encuentra en la dinámica de los celos, de lo cual se hablará a continuación.

II. Una mirada orientadora para intentar comprender los celos

En principio los celos constituyen al menos cuatro aspectos a saber: 1) Son una idea hasta que se demuestre lo contrario; 2) Más que desconfiar en la otra persona, es una desconfianza hacia sí mismo; 3) son un temor a la pérdida; 4) Son una expresión de control.

A continuación se asociará lo descrito en el acápite uno y éste con el tema de las redes sociales.

III. Parejas, celos y redes sociales

Con respecto a las ideas, algunas comprensiones teóricas de la psicología actual establecen que los pensamientos influyen en las emociones, y éstas en el desarrollo de conductas. Es decir, si pensamos que nuestra pareja ocupa mucho tiempo conectada en las redes sociales, y a ello se añaden perspicacias, se podrían desarrollar distintas emociones y sentimientos, piensen ustedes en cuáles, acá puedo citar algunas: abandono, enojo, rechazo. Ante estos sentimientos y emociones, entre muchas otras, las conductas exhibidas pueden ser: aislamiento, reclamos constantes, silencio, indiferencia y muchos más que ustedes puedan agregar a esta lista.

Los celos también remiten al tema de la confianza y desconfianza, y esto, al igual que el amor son una decisión. Existen expresiones como: “…yo confío en usted, pero no en…”, haciendo alusión que el tema de la desconfianza no se debe a la pareja, ni a sí mismo, sino a una tercera persona, sin embargo, el reclamo directo se hace hacia la pareja, y este reclamo surge a partir de temores personales, entre otras situaciones más, tal cual la autoestima.

Pero en el tema de los celos ¿a qué se teme? Hemos notado en la consulta privada con parejas que el temor principal se asocia a la pérdida, es decir, perder a la otra persona. Esto remite al tema de los duelos anticipados y a las distintas formas que cada persona ha utilizado en el transcurso de la vida para afrontar este tipo de situaciones.

En un escenario de celos por el tiempo que la pareja asigna al uso de redes sociales, y la variedad de posibilidades percibidas que ahí pueden ocurrir, aunado a un tema de desconfianza en sí mismo transformado en un temor a la pérdida, con un manejo inapropiado ante los duelos anticipados, tiene la capacidad de producir en algunas personas comportamiento de control, mismos, que no en pocas ocasiones se manifiestan en comportamientos agresivos o violentos.

La dificultad y oportunidad en esto, se asocia a la importancia de dialogar y comunicarse con la pareja acerca de lo que sucede y las molestias personales que esto genera, de forma asertiva, respetuosa y amable. Estos diálogos deben plantearse más desde la pregunta que de las afirmaciones cargadas con juicios de valor, y más desde los intereses en común que desde las posiciones. Esto plantea el reto de decidir comprender y co-construir soluciones en pareja. En definitiva, es un ejercicio de diálogo.

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